sábado, 21 de diciembre de 2013

1. Desengaño

Despierta hasta las cuatro. Recreando en mi mente historias imaginarias en escenarios perfectos con él. A las siete apagué el despertador de salir a correr. A las ocho el de ir a trabajar. A las nueve y cuarto corría por Velázquez acordándome de todos los muertos del que diseña los tacones de Zara. Pasé la mañana entre factura y factura ideando lo que me pondría esa noche y procurando ignorar los rugidos de mi estómago.
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Jaime: A qué hora sales? Un vino?
Laura: He quedado con Coque, tomamos uno rapidito a las 7?
Jaime: Vale tengo cosas que contarte..
 Jaime: A q hora has qedao?
Laura: Me recoge a las 8:30
Jaime: Cuidado..
Tan pronto dieron las 19:00 apagué el ordenador y empecé a fantasear con Coque mientras me dirigía a Morao. Coque y yo teníamos una de esas relaciones eternas que nunca se vuelve seria pero que nunca pierde intensidad. Supongo que la intermitencia  y la intriga que la envolvían hacían que fuese el mayor objeto de mi deseo. O tal vez el hecho de que por muchas promesas que me hiciese mi instinto me decía que nunca sería mío. Lo inalcanzable parece ser el protagonista de nuestros deseos y fantasías. Sin embargo, parecía que esta vez iba a dejar de ser una fantasía. En un ataque de valentía y sinceridad, le había dicho que se acababa para siempre. Que me moría por tener algo mas serio con él y no podía seguir así. Para mi sorpresa el quería exactamente lo mismo. Él era el único hombre que me había gustado de verdad en toda mi vida y por fin íbamos a ser una pareja, por fin se acababan las llamadas a las tres de la mañana, y las semanas sin saber de él. Esta noche iba a llevarme a la cena de navidad de su despacho. Estaba encantada. Nunca habíamos hecho algo así de formal juntos, no era la primera vez que lo intentábamos desde nuestra "formalización de intenciones", pero al final siempre pasaba algo.   Esta vez era distinto.
Jaime esperaba abrigado hasta las orejas y con la cara larga. Llevaba años con su novio, y parecía que entraban en otra de sus famosas crisis hecatómbicas. La razón, los celos. Normalmente era tan duro e independiente, pero hoy estaba hundido. Su novio le había dejado por desconfiar de él, y normalmente, tenía razón. Sin embargo, no podía evitar pensar que eran la pareja perfecta, y tenían que seguir juntos.
Seis vinos después yo ya estaba algo mareada, Jaime algo más animado, y Coque seguía sin dar señales de vida. Le escribí.
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Laura: qe haces..?
Coque: Perdona pequeña, estoy en una reunión. Te llamo cuando salga.
Me fui caminando a casa escuchando La Oreja de Van Gogh mientras admiraba las lámparas navideñas que recorren Ortega y Gasset en estas fechas, y que hoy, por primera vez este año, iluminaban la ciudad. Solo llevaba un guante, cada dos minutos necesitaba mi mano derecha para mirar mi iphone. Nada.
Al llegar a casa me desvestí delante del espejo mirando con pena el vestido que había elegido para una noche, que, como él, sería platónica. Me puse la última copa de vino y me tumbé en el sofá preguntándome si existía, o yo me lo inventaba de vez en cuando.
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Jaime: Peqe.. Estas despierta
Laura: dime
Jaime: estoy en la puerta de su casa. Le he llamado cien veces. Está ahí, la ventana de su habitación está encendida.
Laura: Estás loco? Has cogido el coche? Hemos estado bebiendo
Jaime: Te bebiste tu casi todo.
Laura: también es verdad. Peque… vete a casa. El ya sabe que has hecho el esfuerzo de subir. Ahora vete a casa y deja algo de tiempo.
Jaime.: Esq no se que hacer. Estoy fatal. Soy un imbécil.
Laura: No te tortures. Todos cometemos errores. Escríbeme al llegar.
Jaime: grcias peqe
Quería contarle mis penas, pero era mejor que se fuese a su casa cuanto antes… Me lavé la cara y me puse el pijama mirando con rabia las medias de liga que me había puesto para la ocasión en plena noche de frío.
Puse la alarma mientras hacía recuento de las horas de sueño que me quedaban y ahí estaba. El whatsapp de “ya he acabado de beber con los amigotes y no he ligado” disfrazado como siempre
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Coque: Amor…estaba con mi padre. No he salido hasta ahora. Lo siento muchísimo, tenía muchas ganas de hoy...Me acoges..?
Miré mi ropa con el instinto de vestirme y maquillarme en cinco minutos. Luego una voz interior me llamó idiota. Eran mas de las dos. Trabajaba al día siguiente y había estado todo el día ilusionada con ir a cenar con él. Él era así, un dandi con mañas de lazarillo. Primero te pinta la cita romántica que quieres como si fuese lo que él quiere, luego por culpa de su jefe o de su padre o de su hermano no puede y es el momento de que os vayáis a la cama y tú piensas que dulce y bueno es él y que tocahuevos es su jefe. No iba a cambiar nunca, solo iba a evolucionar con mentiras mas elaboradas...Podía seguir fingiendo que le creía, ignorar mi orgullo y que me quitasen lo bailao. O podía jugar a su juego. Y ganar
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Laura: Amor, ven cuando quieras...
Me metí en la cama y empecé a repasar twits graciosos. Era un vicio que había cogido desde que descubrí una cuenta llamada Sr Dador con un humor tan insensible como inteligente.
Quince minutos después, cuando empezaba a conciliar el sueño, sonó impaciente el telefonillo. Me levanté hacia la cocina, le di un sorbo al vino que me había dejado en la copa, descolgué el auricular para que no siguiese sonando y me volví a dormir.
Si se ríen de ti, culpa de ellos. Si lo permites, culpa tuya.




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